Hoy celebramos a San Ezequiel Moreno intercesor de los enfermos de cáncer

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San Ezequiel Moreno y Díaz O.A.R. (1848-1906) fue un sacerdote agustino recoleto español. Se le considera patrón e intercesor de las personas que padecen cáncer.

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Tuvo tal ardor misionero que no dudó en cruzar ríos caudalosos y soportar las inclemencias del clima para llevar almas a los pies de la Cruz. Lo caracterizó un espíritu fuerte, probado en las penas, la crítica injustificada y la enfermedad.

Por su entrega apasionada a Dios y su labor constante, se le considera como uno de los más grandes apóstoles de la evangelización de América Latina y las Filipinas. Ezequiel Moreno Díaz nació el 9 de abril de 1848 en Alfaro, Rioja, España.

Sus padres fueron Félix Moreno y Josefa Díaz, ambos de condición humilde pero muy devotos, conscientes de que la fe católica es el verdadero tesoro de una familia. Ese espíritu piadoso marcó su corazón. Desde la primera infancia, Ezequiel se sintió atraído por la vida religiosa.

Fue un niño inteligente, juguetón, estudioso y con espíritu de sacrificio. Siendo adolescente, más de una vez dejó de ir a alguna fiesta de su pueblo para quedarse al cuidado de algún amigo o familiar enfermo. También le gustaba cantar y tocar la guitarra.

Con sólo 16 años, y siguiendo el ejemplo de su hermano mayor, ingresó al convento de los agustinos recoletos en Monteagudo, Navarra, el 21 de septiembre de 1864. Tiempo después, fue enviado, junto con su hermano Eustaquio, a evangelizar a los habitantes de la isla de La Paragua.

En 1876, fue nombrado párroco de Lespinasse y cuatro años más tarde predicador conventual de Manila. Entonces asumió las riendas de una finca de los agustinos recoletos en Imus. Fue un excelente administrador y propulsor de las obras de caridad.

En 1894, fue nombrado Obispo titular de Pinara y Vicario Apostólico de Casanare. Como obispo destacó por su celo apostólico y su fidelidad a la Iglesia. Creó el programa de trabajo denominado “Dios y Colombia”, sin detener su labor misionera. Visitó zonas alejadas o de difícil acceso. Su lema era: “una sola alma vale más que toda mi vida”.

Para 1896, fue nombrado Obispo de Pasto. Sus prédicas contundentes y su sencillez provocaron la burla de sus enemigos, incluyendo a algunos obispos, quienes lo atacaron por medio de la prensa. Y en 1905, le diagnosticaron cáncer y, ante las reiteradas súplicas de sus hermanos y de la gente que lo quería, volvió a España para operarse.

Murió el 19 de agosto de 1906. Fue beatificado por el Papa Pablo VI en 1975 y el 11 de octubre de 1992 fue canonizado por San Juan Pablo II.

Por: Catedral Stereo
Fuente: aciprensa.com
Foto cortesía: aciprensa.com